lunes, 14 de septiembre de 2015

A mi padre



Espero que puedas escucharme

No sé como se escribe una carta que no te llegará, no sé como decirte o hacerte sentir que te quiero, no sé  como hacerte ver que siempre hubiese estado ahí. Qué me hubiese encantado ser parte de tu vida, respetando lo que fuese. No sabes como duele tener que imaginar tu vida, tu final..., sin haber podido estar ahí. 

Ya no puedo esperar, aunque es casi imposible poner un final cuando no te veía. Para mí, de algún modo sigues estando ahí, como dice mi madre "siendo un bohemio".

No puedo entrar en tu mente, pero ¿no necesitabas un abrazo? ¿despedirte? Porque yo sí lo necesito, me cuesta tanto creer que no volverás. 

Vienen a mi mente tantos recuerdos, aunque algunos objetivamente no deberían ser buenos. Pero contigo no puedo ser objetiva, porque eras mi padre. Y ni siquiera sé si me querías. 

Aún guardo el jersey que me prestaste una noche en Aljapark porque hacía frío, eso sí, ya es casi transparente, Dormí con él unos 14 años, perdí la cuenta, durante un tiempo en el que me culpaba. Pensé que te marchaste porque había cogido unos CDs. Hasta que llamaste aparentemente normal, como si nos hubieses venido a buscar el fin de semana anterior. 

Ese reencuentro en Madrid, no fue el soñado en mi mente, ya que sólo tenías prisa por llegar a un hotel donde alguien esperaba. Las llamadas posteriores también eran duras, hablabas de tu nueva felicidad, donde yo y mis hermanos no entrabamos. Pero como te quería, merecía la pena, ahora te tenía cerca.

Pero otra vez más, lejos de mí, ... tuve que enfadarme, no podía obviar que te comportabas "mal". No se pueden desaparecer otros dos años, sin motivo y escribirme así. De ella no podías hablar mal, tengo que quererla más que a ti y tú me hacías demasiado daño. 

Supongo que a la semana, se me hubiese pasado, Deseaba otra llamada, tenía celos de otros te tuviesen cerca, no entendía por qué... sabías que no te preguntaría y es que ya no puedo abrazarte.

¿Por qué hiciste daño? ¿Nos olvidaste? ¿Pensabas también en nosotros cuándo decidiste estar solo y qué ya tenían bastante? ¿Por qué no llamaste? Yo te quiero, quería y quiero estar contigo. 

Me ha encantado saber que recogiste nuestras fotos de pequeños en casa de la abuela, según la tita con mucho cariño (supongo que ella lo habrá dulcificado, pero me gusta creer que fue así). Que las llevabas en tu mochila, allí donde fueras. Qué de algún modo nos hayas tenido cerca. 

Ya no puedo abrazarte, ni darte cariño, aunque ahora me dejases. ¿Qué puedo hacer?... Te acerco con las música que escuchabas (Crowded House, Beatles, Dover, No Doubt,...), con ese jersey gastado, con algunas fotos y con mi idea idílica de ti. Ni siquiera sé si merezco algún recuerdo más, cómo saber lo que tú querías. Me basta con intentar hacerte saber lo mucho que te quería, que te quiero papá. 

El daño por mi parte siempre estuvo perdonado, supongo que siempre te tendré en partes de mí. Te seguiré extrañando, lo de sacarte de mi cabeza para tu felicidad, no iba en serio. Nunca habría sabido hacerlo, ni he tenido esa intención,  Por qué no actuaste como un adulto, duele tanto no poder hacer ya nada. De saberlo hubiese hecho cualquier cosa, yo seguía esperando. 

Te quiero papá, siempre estaré ahí para ti, te seguiré esperando. Te quiero. 

No podía continuar por aquí como si no hubiese pasado nada, eres mi padre. Te quiero.

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