viernes, 10 de abril de 2015

Alice in wonderland DRESS Vestido Alicia en el país de las maravillas


Lewis Carroll: 
Alicia en el país de las maravillas
El gato de Cheshire. 





"El Gato, cuando vio a Alicia, se limitó a sonreír. Parecía tener buen carácter, pero también tenía unas uñas muy largas Y muchísimos dientes, de modo que sería mejor tratarlo con respeto. -       
Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba-. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? 

        Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato. 
           - No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia. 
 - Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato. 

             - ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación. 
             - ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte - aseguró el Gato- , si caminas lo suficiente! 
            A Alicia le pareció que esto no tenía vuelta de hoja, y decidió hacer otra pregunta: 
¿Qué clase de gente vive por aquí? 
            - En esta dirección - dijo el Gato, haciendo un gesto con la pata derecha- vive un Sombrerero. Y en esta dirección - e hizo un gesto con la otra pata- vive una Liebre de Marzo. Visita al que quieras: los dos están locos. 
          - Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca - protestó Alicia. 
          - Oh, eso no lo puedes evitar - repuso el Gato- . Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca. 
         - ¿Cómo sabes que yo estoy loca? - preguntó Alicia. 
         - Tienes que estarlo afirmó el Gato- , o no habrías venido aqui. 
Alicia pensó que esto no demostraba nada. Sin embargo, continuó con sus preguntas: 
        - ¿Y cómo sabes que tú estás loco? 
        - Para empezar -repuso el Gato- , los perros no están locos. ¿De acuerdo? 
        - Supongo que sí - concedió Alicia. 
        - Muy bien. Pues en tal caso - siguió su razonamiento el Gato- , ya sabes que los perros gruñen cuando están enfadados, y mueven la cola cuando están contentos. Pues bien, yo gruño cuando estoy contento, y muevo la cola cuando estoy enfadado. Por lo tanto, estoy loco. 
       - A eso yo le llamo ronronear, no gruñir - dijo Alicia. 
       - Llámalo como quieras - dijo el Gato- . ¿Vas a jugar hoy al croquet con la Reina? 
       - Me gustaría mucho - dijo Alicia- , pero por ahora no me han invitado. 
       - Allí nos volveremos a ver - aseguró el Gato, y se desvaneció. 
      A Alicia esto no la sorprendió demasiado, tan acostumbrada estaba ya a que sucedieran cosas raras. Estaba todavía mirando hacia el lugar donde el Gato había estado, cuando éste reapareció de golpe. 
      - A propósito, ¿qué ha pasado con el bebé? - preguntó- . Me olvidaba de preguntarlo. 
      - Se convirtió en un cerdito - contestó Alicia sin inmutarse, como si el Gato hubiera vuelto de la forma más natural del mundo. 
     - Ya sabía que acabaría así - dijo el Gato, y desapareció de nuevo. 
    Alicia esperó un ratito, con la idea de que quizás aparecería una vez más, pero no fue así, y, pasados uno o dos minutos, la niña se puso en marcha hacia la dirección en que le había dicho que vivía la Liebre de Marzo".



























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